El ser pobre duele
y hace llorar.
Son momentos de angustia;
de desesperación procaz.
Es sentir que te ahogas
y que nadie te salvará.
Es buscar una luz
en la agónica oscuridad.
Es el abrazo de la soledad,
es el beso de las ruinas.
Es hallarte en el desierto
sin encontrar ninguna salida.
Ser pobre es humillarte,
es suplicar compasión.
Y a cambio encontrar
gestos de desaprobación.
Es buscar en el eco
palabras de consolación.
Es un cielo negro
con tormentas y truenos.
Es frío que carcome;
es risa encadenada.
Es sueño que duerme
En la inmóvil miseria.
Ser pobre es buscar solución,
es tratar de cambiar.
Es vivir en anhelos,
es querer atrapar.
Es un si pudiera,
es un si algún día.
Es brazos abiertos,
es un mar de ilusión.
Que duerme,
que calla.
Que naufraga
en su dolor.
Es el llanto de un niño
y no tener que darle de comer.
Es sed y no tener agua;
es tortura sin placer.
Cuando por fin
del bache se logra salir.
se respira aire puro,
se vuelve a sonreír.
Hay ánimo en la gente,
entusiasmo por volar.
Por correr sin tropezar.
Por volver a comenzar.
Se reflexiona el pasado,
se medita el presente.
Y florece brillante
un jardín en la mente.
Se valoran las cosas,
se sabe apreciar.
Se cultiva en el pecho
el sentimiento de la humildad.
Y se busca constantemente
no volver a caer,
en la telaraña
del pasado infiel.
Se busca el progreso,
se trazan las metas.
Se aspira la brisa,
se exhala un cantar.
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