
Dices que no me quieres
que para ti soy de poca importancia.
Sin embargo, me buscas
y me recibes con ansias.
Yo sé que sin mí no puedes
vivir como se te da la gana;
porque quieras o no
soy en ti la llamarada.
Me encanta acariciarte
cuando tú me lo permites.
Ser eslabón en tu canto
y consuelo cuando estás triste.
Discúlpame por hacerte llorar,
nunca ha sido mi intención
pero en toda relación
siempre algo sale mal.
Dame la mano y caminemos
sin pensar en los tropiezos.
Déjame darte ternura,
elogios, cariños y besos.
Ya ves que no soy tan malo,
te he permitido soñar.
Hemos viajado y gozado;
hemos crecido a la par.
En tu naufragio me llevas.
En tu triunfo antorcha soy.
El tesoro más hermoso
brota a caudales del corazón.
Vida hermosa si cultivas
en tu pecho la ilusión.
Si te afanas con presteza,
si me amas como yo:
¡Ah! déjame decirte
que me gustas como eres:
preocupada y entusiasta
dedicada a tus quehaceres.
Recuerdo cuando nos conocimos,
te brillaban los ojitos.
yo me dejaba querer
despacio… muy despacito.
Así nos fuimos conociendo
hasta formar sociedad.
Tú me estrechas, yo te halago.
Tú me llevas aún contra mi voluntad.
A pesar de lo informal
soy todo un caballero.
Hoy me tienes en tu mano;
mañana, hablar de ello no prefiero.
Antes de despedirme
me nace darte un consejo:
Lucha por lo que quieres,
enciende tu propio fuego.
Mi nombre ya lo sabes
te lo escribe con esmero.
Soy el que te trae de un ala,
atentamente: El dinero
que para ti soy de poca importancia.
Sin embargo, me buscas
y me recibes con ansias.
Yo sé que sin mí no puedes
vivir como se te da la gana;
porque quieras o no
soy en ti la llamarada.
Me encanta acariciarte
cuando tú me lo permites.
Ser eslabón en tu canto
y consuelo cuando estás triste.
Discúlpame por hacerte llorar,
nunca ha sido mi intención
pero en toda relación
siempre algo sale mal.
Dame la mano y caminemos
sin pensar en los tropiezos.
Déjame darte ternura,
elogios, cariños y besos.
Ya ves que no soy tan malo,
te he permitido soñar.
Hemos viajado y gozado;
hemos crecido a la par.
En tu naufragio me llevas.
En tu triunfo antorcha soy.
El tesoro más hermoso
brota a caudales del corazón.
Vida hermosa si cultivas
en tu pecho la ilusión.
Si te afanas con presteza,
si me amas como yo:
¡Ah! déjame decirte
que me gustas como eres:
preocupada y entusiasta
dedicada a tus quehaceres.
Recuerdo cuando nos conocimos,
te brillaban los ojitos.
yo me dejaba querer
despacio… muy despacito.
Así nos fuimos conociendo
hasta formar sociedad.
Tú me estrechas, yo te halago.
Tú me llevas aún contra mi voluntad.
A pesar de lo informal
soy todo un caballero.
Hoy me tienes en tu mano;
mañana, hablar de ello no prefiero.
Antes de despedirme
me nace darte un consejo:
Lucha por lo que quieres,
enciende tu propio fuego.
Mi nombre ya lo sabes
te lo escribe con esmero.
Soy el que te trae de un ala,
atentamente: El dinero
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